Friday, October 5, 2018

APRENDIENDO A CORTAR EL CORDON UMBILICAL.



Una mujer (o un hombre) que ha sido victima del rompimiento su primer hogar, que ha tenido que mantener y sustentar hijos, sin la ayuda de su primer conyuge, que tuvo que levantar esos hijos con mucho sacrificio y esfuerzo, tiene que ser bien inteligente cuando la vida le presenta una segunda o tercera oportunidad de formar de nuevo un hogar. Tener de nuevo un sacerdote, una cobertura, una ayuda idónea (en el caso del hombre) como lo establece la santa palabra de Dios.

Especialmente cuando esa mujer o ese hombre van arribando o ya ha arribado la tercera edad. Tiene que utilizar mucho tacto para no caer en el grave error de preferir mantenerse atada a esos hijos que ya son adultos, que toman sus propias desiciones. La mujer tiene que aprender a cortar el cordón umbilical y fortalecer el vínculo con ese hombre que Dios le dio la oportunidad de rehacer su vida.

Esto no significa abandonar los hijos por un marido, mas bien significa priorizar lo que es mas conveniente y permanente para ella. Los hijos se van y hacen su vida y quizas regresen cuando sea tiempo de colocar a los padres en un asilo o cerrarle los ojos para siempre.

Tenemos el deber moral de ayudarles y respaldarlos, pero nuestra prioridad es el bienestar del uno para el otro cuando hemos entrado en el vínculo sagrado del matrimonio. Aun ellos, luego te lo van a agradecer, que hayas formalizado tu vida con alguien que estará a tu lado para siempre.

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