En una situación normal uno podría pensar: “¿Por qué no apuntan a una pierna?”.
El problema es que cuando una persona se abalanza con un cuchillo, el policía puede tener menos de un segundo para reaccionar. Apuntar deliberadamente a una zona pequeña —como el pie o la pierna— mientras el objetivo se mueve rápidamente es mucho más difícil que parece.
Además, una bala que impacte una pierna puede atravesarla, desviarse o fallar completamente, y la persona puede continuar avanzando. El propósito del disparo policial, cuando está legalmente justificado, es detener inmediatamente la amenaza, no simplemente herir al agresor.
El concepto de reactionary gap (distancia de reacción) es precisamente estudiado en entrenamiento policial porque la persona que inicia el movimiento tiene ventaja sobre quien debe percibirlo, decidir y responder.
2. ¿Y por qué no usar un Taser?
Aquí la pregunta adquiere otro matiz: porque aunque un Taser puede ser una opción cuando las circunstancias lo permiten, los estudios del Departamento de Justicia de EE. UU. han encontrado que los dispositivos de energía conducida (CED), como los TASER, pueden reducir lesiones al evitar enfrentamientos físicos cuerpo a cuerpo; Pero tienen limitaciones: El dispositivo puede no incapacitar a la persona.
Los dardos necesitan hacer contacto de una determinada manera.
La ropa, el movimiento y otros factores pueden afectar su eficacia.
Puede haber un fallo.
El policía tiene que sacar, apuntar y activar el dispositivo mientras el agresor está avanzando.
Si falla y el atacante ya está a pocos pies, el policía puede no tener tiempo para utilizar otra alternativa.
De hecho, investigaciones del NIJ documentaron casos en los que el Taser no funcionó o no produjo el efecto deseado.
3. La cuestión fundamental es la distancia. Imaginemos dos situaciones:
Persona con cuchillo a 30 pies: Hay más tiempo para ordenar que se detenga, retroceder, buscar cobertura y considerar Taser u otras opciones.
Persona con cuchillo a 6–10 pies que comienza a correr hacia el agente: La situación cambia radicalmente. El agente tiene muy poco tiempo para reaccionar.
Por eso existe tanta discusión alrededor de la llamada “regla de los 21 pies”. Importante: no significa que “si está a menos de 21 pies, automáticamente se puede disparar”. Es una referencia histórica de entrenamiento sobre el tiempo necesario para reaccionar ante un ataque con arma blanca, y actualmente se considera mucho más compleja que una regla matemática rígida.
4. Hay otra cosa que desde fuera cuesta apreciar. Cuando vemos un video, normalmente vemos la escena a velocidad normal y con la ventaja de saber lo que va a ocurrir.
El policía, en cambio, puede estar viendo: una persona corriendo hacia él + un cuchillo + gritos + movimiento impredecible + muy pocos segundos para decidir. Y esa decisión tiene que tomarse antes de que el cuchillo llegue al cuerpo del agente, no después.
Por eso, cuando una persona está realizando una verdadera embestida con un cuchillo, el entrenamiento policial puede considerar razonable utilizar fuerza letal para detener una amenaza inminente de muerte o lesiones graves. No significa que todo encuentro con una persona que tenga un cuchillo justifique disparar; las circunstancias concretas importan muchísimo.
En resumen: el Taser puede ser una excelente herramienta cuando existe suficiente distancia y las circunstancias lo permiten. Pero “disparar a los pies” no es una opción equivalente a detener la amenaza, y cuando alguien ya está lanzándose contra el agente con un cuchillo, esperar a ver si un Taser funciona puede significar esperar hasta que sea demasiado tarde.
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